miércoles, 2 de junio de 2021

¿Como afecta la infección por SARS-CoV-2 mi tratamiento oncológico?

 


Desde finales de 2.019 tanto pacientes oncológicos como familiares escuchan con temor sobre la infección por coronavirus SARS-CoV-2, iniciando en una provincia de China con rápida dispersión por múltiples países. En febrero 2.020 la OMS le denomina a este cuadro respiratorio COVID-19, y en marzo 2.020 es caracterizado como pandemia.

El impacto mundial en vida diaria y atención médica han afectado protocolos oncológicos, provocando retrasos o interrupciones que pueden resultar en la disminución de la efectividad y por ende, progresión de enfermedad inherente a la malignidad de estas enfermedades, a lo que se agrega la susceptibilidad por inmunosupresión del paciente con cáncer per sé a esta nueva infección respiratoria. Con una difícil decisión médica de posponer o no un procedimiento diagnóstico, o de tratamiento ante la abrumadora dispersión de la infección viral.

No se ha puntualizado la incidencia de COVID-19 en pacientes con cáncer, permaneciendo en porcentajes bajos de 1-4% en aquellos recibiendo tratamiento, identificándose a las neoplasias hematológicas y cáncer de pulmón como más susceptibles, entre estos, aquellos con enfermedad en estadios avanzados.  El cuadro sintomático suele ser similar al ya conocido hasta ahora con fiebre, tos seca, disnea, escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza, irritación en la garganta, pérdida del apetito o percepción de olores.

¿Quiénes necesitan una prueba de hisopado?

*Pacientes sintomáticos respiratorios.

*Pacientes asintomáticos previos a iniciar terapias inmunosupresoras como quimioterapia, trasplantes, inmunoterapia, altas dosis de esteroides.

*Pacientes asintomáticos previos a un procedimiento electivo diagnóstico o terapéutico.

¿Puedo o no iniciar tratamiento de Radioterapia si presento una prueba positiva SARS-CoV-2?

Según lineamientos internacionales un paciente positivo próximo a iniciar o en tratamiento de radioterapia requiere una revisión de la indicación, dosis acumulada de radiación, así como riesgos y beneficios. Al ser el departamento de Radioterapia un lugar de uso de múltiples usuarios, así como personal técnico, médico, físico y de enfermería es un lugar de alto riesgo de diseminación, por lo que el cancelar o posponer el tratamiento radiante puede ser la mejor opción, de ser posible el tratante oncólogo radioterapeuta ofrecerá un reajuste de las dosis pendientes por cumplir.

¿Cuándo puedo integrarme de nuevo a mi tratamiento de Radioterapia?

Sobre este tema no hay estándares aún, ya que existen casos de reinfección y secuelas descritas que pueden afectar de manera distinta a cada paciente por un período de tiempo también desconocido.

Sobre pacientes asintomáticos no inmunocomprometidos lineamientos internacionales indican esperar al menos 05 días de la prueba positiva inicial, 20 días si es inmunocomprometido. Se prefiere para mayor seguridad realizar una nueva prueba, obteniendo resultado negativo.

¿Qué hago si luego de mi recuperación mi prueba sigue siendo positiva?

Se han descrito pacientes quienes luego de 14 días de aislamiento y completa recuperación de síntomas persisten con pruebas positivas, con la preocupación para el equipo de salud de que persistan en fase de alto riesgo de contagio. Sin embargo, esto no significa prolongación del potencial de transmisión, por lo que protocolos diagnósticos y terapéuticos no deben ser retrasados.

Una opción es la evaluación con identificación de anticuerpos SARS-CoV-2, para separar los pacientes con exposición previa y posible inmunidad.

En todo caso recordar que para todo procedimiento se mantiene como premisa el distanciamiento social y limitación de contacto para la protección tanto de pacientes como personal de salud dentro de los departamentos.

Sin nada estandarizado, la principal recomendación es consultar con su oncólogo tratante.


 


sábado, 19 de diciembre de 2015

Vacuna para prevenir VPH? Para quien está indicada?




Como nombramos en la entrada anterior el Virus del Papiloma Humano (VPH) es responsable de múltiples neoplasias, en especial del cáncer de cuello uterino en mujeres cuyas edades cada vez son más cercanas a la década de los 20 años, llegando a representar un problema de salud pública ya que va de la mano con una alta mortalidad, superando en nuestro país a las muertes por cáncer de mama según estadísticas sanitarias nacionales. En contraparte se destaca que la transmisión mediante la relación sexual del virus es muy común, hallándose ya presente en adolescentes a partir de los 14 años, no todos los pacientes llegan a tener manifestaciones clínicas, y aun en monogamia el riesgo de contagio se encuentra en el orden del 30%, sin embargo, se toman acciones para prevenir su infección y por ende la predisposición a padecer a posterior la patología oncológica o lesiones pre-neoplásicas como las Neoplasia Intraepitelial Cervical (NIC). 


La vacuna contra el VPH, fue aprobada en el 2.006 y expedida a la comercialización en Septiembre 2.008, se desarrolló mediante proteínas similares del virus capaces de producir una respuesta inmunológica sin riesgo de infección o consecuencias oncogénicas, llamadas Gardasil o Silgard, la misma contiene proteínas asociadas a la variedad de Alto Riesgo como lo son 6, 11, 16 y 18. Otra presentación llamada Cervarix, porta las variedades 16 y 18. Hasta ahora probadas en 50.000 mujeres jóvenes, demostraron una protección de 97.5% mantenida hasta por 5 años. 


La vacuna no protege a mujeres ya portadoras de una infección por variedades como 16 y 18, y en aquellas que ya han tenido algún tipo de contacto sexual la efectividad de protección  es de 44%. Por estos motivos está indicada en mujeres jóvenes entre 9 y 26 años de edad, debiendo ser aplicada antes de la primera relación sexual, sin embargo la vacuna pudiera aplicarse en pacientes sexualmente activas portadoras de verrugas vaginales o la presencia de VPH en la citología cervical, ya que son manifestaciones de las variedades virales de bajo riesgo y aun se pudiera ofrecer protección contra los tipos 16 y 18 asociados a lesiones pre-malignas o cáncer. En todo caso para precisar esta información está el estudio de hibridación de cadena polimerasa o PCR para la identificación de un tipo de virus presente en una muestra cervical positiva.


Ambas vacunas son de presentación intramuscular, volumen de 0,5ml, Gardasil es aplicada en el mes 0, 2 y 6. Cervarix en el mes 0, 1 y 6. La población femenina debe siempre acudir a su consulta ginecológica dentro de un periodo de 3 años posterior al inicio de la vida sexual, sin sobrepasar los 21 años de edad, con chequeos anuales o no mayores a los 3 años.


Como todo fármaco no está exento de efectos secundarios, resaltando ciertos síndromes neurológicos evidenciados meses posteriores a su administración, sin estudios consistentes que limiten su distribución.