lunes, 20 de julio de 2026

Voy a recibir Radioterapia, ¿qué debo esperar?...

     ¿Qué pasa cuando te remiten a Radioterapia? Conoce el proceso paso a paso
El Radio-Oncólogo es un médico de referencia clave en el equipo multidisciplinario que maneja al paciente con cáncer. Cada vez se acude más a nosotros gracias a los demostrados beneficios de la radioterapia, ya sea en su uso radical, neoadyuvante, adyuvante o paliativo, así como en enfermedades benignas.
Sin embargo, para el paciente —que ya ha pasado por múltiples exámenes, biopsias, cirugías o quimioterapia— este momento suele generar una nueva y lógica inquietud: “Ahora voy a radioterapia… ¿qué va a ocurrir conmigo?”.
Nuestro proceso de atención consta de tres etapas fundamentales:
  1. La evaluación en consulta.
  2. La simulación guiada por imágenes y diseño personalizado de alta precisión.
  3. El inicio del tratamiento radiante.

1. La consulta médica: El punto de partida
Esta primera cita está completamente orientada a la oncología. Realizamos un interrogatorio minucioso que evalúa:
  • Antecedentes familiares y personales.
  • Factores de riesgo y otras enfermedades preexistentes.
  • Tratamientos previos o actuales y estudios de extensión ya practicados.
Evaluamos el caso por completo para corroborar el diagnóstico de referencia. Esto incluye el tipo de células del tumor, su ubicación, su extensión (local, regional y sistémica) y su evolución tras tratamientos previos. Con esta información se establece la indicación médica y se realiza la prescripción del tratamiento.
En este punto, explicamos detalladamente el procedimiento al paciente y se firma el consentimiento informado.

2. La simulación: Diseñando el mapa del tratamiento
Simular consiste en utilizar técnicas de imagen para ubicar con precisión el tumor o la zona a tratar. El objetivo es concentrar la radiación en el blanco y proteger los tejidos sanos circundantes, conocidos como "órganos a riesgo".
Para lograrlo, empleamos diversas tecnologías según la complejidad del caso:
  • Relieves y marcas anatómicas simples.
  • Radiología convencional (uso de referencias óseas).
  • Tomografía computarizada (TAC), resonancia magnética o PET-CT.
Los dispositivos de inmovilización
Independientemente de la técnica, el fin de la simulación es garantizar que el paciente permanezca exactamente en la misma posición durante todas sus sesiones, de la forma más cómoda posible.
Para ello usamos dispositivos de inmovilización. Estos accesorios están fabricados con materiales especiales que no interfieren con la radiación. Algunos son sencillos y universales; otros son personalizados, se adaptan al contorno del cuerpo y son intransferibles.
Marcas de guía en la piel
Para asegurar la precisión milimétrica a diario, correlacionamos los láseres de la sala de simulación con los de la sala de tratamiento. Por esta razón, realizamos marcas en la piel del paciente con marcadores, adhesivos o pequeños puntos tatuados.
Una vez adquiridas las imágenes en la posición exacta, el equipo planifica cuidadosamente el tratamiento para que la dosis sea terapéutica contra la enfermedad, pero se mantenga por debajo de los límites de tolerancia de los órganos sanos, minimizando los síntomas inflamatorios.

3. El inicio del tratamiento: Precisión en marcha
Esta fase puede variar según las características del acelerador lineal de cada institución, pero el protocolo estándar consiste en verificar que se cumplan fielmente las condiciones de la simulación.
El proceso es el siguiente:
  1. Se coloca al paciente utilizando los mismos dispositivos de inmovilización.
  2. Se alinea el cuerpo con las referencias de la piel.
  3. Se toman imágenes de control y se comparan con las de la simulación.
  4. Tras verificar que todo coincide perfectamente, se imparte la dosis de radiación.

El papel del paciente: Tu colaboración es la clave
Para que todo este engranaje tecnológico funcione, la ayuda del paciente es vital. Por ello, siempre hacemos hincapié en estas recomendaciones:
  • Cuidado de las marcas: Es fundamental proteger los puntos dibujados en la piel durante todo el tratamiento.
  • Inmovilidad: Permanecer lo más quieto posible durante la simulación y las sesiones de tratamiento.
  • Monitoreo constante: Durante la sesión el paciente está solo en la sala, pero siempre monitorizado por un sistema de cámaras y micrófonos por el personal técnico.
  • Tranquilidad en la sala: La máquina se moverá alrededor del cuerpo pero nunca lo tocará. Además, la radiación no se ve, no se siente y no causa ningún dolor ni malestar inmediato.
  • Continuidad: La dosis total se fracciona en pequeñas dosis diarias durante un número determinado de días. No faltar a las citas es crucial para el éxito de la terapia.
   


viernes, 17 de julio de 2026

¿Qué es la Braquiterapia?

  Braquiterapia: El poder curativo de la radiación con alta precisión.
Cuando un paciente escucha la palabra "radioterapia", suele imaginar una gran máquina moviéndose a su alrededor mientras permanece solo en una sala. Esto es la radioterapia externa. Sin embargo, muchos desconocen que existen otras modalidades de tratamiento radiante con indicaciones muy específicas. Una de las más importantes es la braquiterapia o radioterapia interna.
¿Qué es la braquiterapia?
El término proviene del griego brachys, que significa "cerca de". Es, precisamente, la radiación que se administra directamente dentro del tumor o a muy corta distancia de este.
Esta modalidad ofrece una gran ventaja médica: permite administrar mayores dosis de radiación en un volumen de tejido muy pequeño, protegiendo los órganos sanos vecinos que limitarían el uso de la radioterapia externa, con esquemas de asistencia ambulatoria mas cortas.
¿Cómo se clasifica?
Según la forma en que se aplica en el cuerpo, se divide en:
  • Superficial: Colocada sobre la zona afectada, como en el cáncer de piel.
  • Intracavitaria: Introducida en cavidades del cuerpo, común en el cáncer de cuello uterino.
  • Intersticial: Colocada directamente dentro del tejido, como en el cáncer de próstata.
Se clasifica en baja, mediana y alta tasa de dosis.


Tecnología y seguridad actual
Gracias a los avances tecnológicos, la braquiterapia actual es altamente controlada y segura tanto para el paciente como para el personal médico.
Hoy en día se utiliza la alta tasa de dosis (más radiación en menos tiempo) mediante dispositivos de carga diferida. Con este sistema:
  1. La fuente radiactiva (un isótopo) permanece resguardada en una estructura blindada.
  2. Se conecta al paciente a través de catéteres o implantes específicos.
  3. El material radiactivo viaja de forma automatizada solo durante el tiempo exacto del tratamiento.
Principales indicaciones médicas
La braquiterapia se emplea de diversas maneras según el diagnóstico:
  • Como parte de un protocolo combinado: Muy utilizada en tumores ginecológicos.
  • Como tratamiento definitivo: Ideal para estadios iniciales del cáncer de próstata.
  • En condiciones no oncológicas: Eficaz en el control de cicatrices hipertróficas o queloides.
Cada caso es único. Es fundamental que consultes con tu médico tratante para conocer las mejores alternativas de tratamiento para ti o tu familiar.
Cada 17 de julio se conmemora el Día Mundial de la Braquiterapia (Brachytherapy Awareness Day). Esta fecha fue establecida globalmente por las principales sociedades científicas —como la Sociedad Americana de Braquiterapia (ABS) y la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (ESTRO)— para combatir el desconocimiento sobre esta técnica milimétrica, visibilizar su rol crucial en la cura del cáncer ginecológico, de piel y de próstata, y recordar que las instituciones y médicos especialistas Radio-oncólogos que manejan esta técnica les permite curar con la máxima seguridad radiológica.


lunes, 11 de mayo de 2026

El otro lado de la radioterapia: Cómo ayuda en lesiones y dolores crónicos.

Aunque la Radioterapia es quizás la especialidad médica menos conocida debido a la falta de familiaridad y los mitos que la rodean, su nombre evoca una asociación inmediata: "cáncer". Esta relación tiene una base real, pues casi la totalidad de nuestros pacientes son oncológicos y nuestra formación se centra en la oncología. Sin embargo, la radioterapia posee aplicaciones valiosas en patologías "benignas"; condiciones donde, a pesar de no existir un tumor maligno, la radiación puede mejorar la calidad de vida del paciente cuando otros tratamientos han fallado.

 

El mecanismo de acción es fundamentalmente el mismo que en las enfermedades malignas, pero aprovechamos sus propiedades biológicas para fines no oncológicos. Al ser una herramienta potente, siempre nos regimos por el principio de justificación: evaluamos rigurosamente el costo-beneficio antes de proponerla.
Históricamente, tras los descubrimientos de los esposos Curie, hubo un uso indiscriminado de la radiactividad (desde cremas faciales hasta pastas dentales), lo que causó efectos secundarios graves y obligó a la ciencia a estudiar no solo sus beneficios, sino también sus riesgos. Hoy, aplicamos ese conocimiento con precisión quirúrgica.

 

La aplicación no oncológica más común es el tratamiento de queloides (cicatrices deformantes), donde la radiación tras la cirugía evita que el tejido crezca de forma anormal. También es sumamente efectiva en procesos inflamatorios y degenerativos como la fascitis plantar (espolón), artrosis, tendinitis o la enfermedad de Dupuytren, así como en trastornos proliferativos como la oftalmopatía de Graves.

 

Nuestra prioridad es siempre la seguridad: utilizamos campos de tratamiento mínimos y la dosis efectiva más baja posible. Si usted padece alguna de estas condiciones y los tratamientos convencionales no han funcionado, le invitamos a consultarnos para evaluar una solución consensuada.